Es indudable que los sistemas informáticos han pasado de ser un apoyo al negocio a ser un puntal estratégico, hasta el punto que representan en muchos casos un factor diferencial respecto a otras empresas de la competencia.
Las empresas que tienen unas TI potentes y dinámicas están más preparadas para adaptarse rápidamente a los cambios en el mercado y en la propia tecnología.
Sin embargo, esta simbiosis implica una fuerte dependencia de las TI para el
funcionamiento (e incluso para la propia supervivencia) del negocio. Conceptos como disponibilidad, fiabilidad y funcionalidad de los sistemas se convierten en un punto crítico. Así, ya no sólo es importante que los sistemas estén respaldados, sino que estén funcionando de manera efectiva la mayor cantidad de tiempo posible.
Históricamente, sólo las grandes corporaciones dedicaban recursos a establecer planes de emergencia o de contingencia que permitiesen la continuidad del negocio ante un desastre.
Hoy, sin embargo, las empresas de cualquier tamaño han de abordar la necesidad de disponer también de planes de contingencia, de forma paralela y proporcional a la penetración de las tecnologías de la información en sus procesos de negocio. El tiempo de parada de un sistema habitualmente representa importantes pérdidas de dinero, por lo que invertir recursos en minimizarlo resulta claramente rentable.
Las copias de seguridad son la piedra angular sobre la que se debe desarrollar cualquier plan de contingencia. Por ello es necesario, para cualquier diseño, basarse en los dos factores determinantes: RTO (Recovery Time Objective, u Objetivo de tiempo de recuperación) y RPO (Recovery Point Objective, u Objetivo de Punto de Recuperación).
El RTO es el tiempo asumible del que disponemos para poner en marcha el sistema después de un desastre. En un buen diseño, este tiempo tiene que incluir el intento de solucionar el problema, la restauración en sí, el testeo posterior y la puesta en marcha.
El RPO es el punto en el tiempo en el cual quedará el sistema tras la restauración. Por ejemplo, en el caso de sufrir un incendio que acabe con la infraestructura física, podría ser la copia semanal que se almacena fuera de las dependencias de la empresa. En este caso, el RPO sería de una semana en el peor de los casos, lo cual significa que todo el trabajo realizado desde ese momento se pierde.
La tecnología actual nos ofrece la flexibilidad necesaria para cualquier tipo de necesidad. Lo difícil es ser serios y realistas definiendo los RTO y RPO que podemos asumir, equilibrándolos con la inversión que supone llevarlos a cabo.
Si nunca te has planteado la importancia que tienen tus copias de seguridad, o si tu empresa necesita un plan de contingencia, ahora es el momento.
Y si te he provocado cierta inquietud con el tema (ese era mi objetivo) y tienes dudas, aquí me tienes para ayudarte en lo que pueda.
Un saludo.
